

| Es interesante observar como algunas de las técnicas para formar y colorear el vidrio se perdieron. Solo el vidrio soplado es el que se mantuvo vigente, pero en la actualidad son redescubiertas estas técnicas después de siglos En la época de los Egipcios y Romanos la producción del vidrio fue mas adornada. Su diseño y su forma más complejos, comparándolo con los objetos fabricados para uso domestico durante la Edad Media. Hasta el siglo XII la fabricación del vidrio era una técnica celosamente guardada como muchos de sus secretos, al igual que en la actualidad dichos secretos no se difunden en modo alguno y estos pasan de generación en generación entre los fabricantes. La técnica del Molde o Doblado consiste en colocar el vidrio ya fundido en el espesor deseado en un molde de dimensiones y formas e variables. Estos moldes pueden ser de arcilla, metal, sobre arena, a la cera perdida. Al volver a hornear la pieza de vidrio plana esta se lleva hasta una temperatura que nos da el punto de fusión, comenzando a doblarse por su propio peso cayendo en la cavidad del molde y tomando la forma de este. Si la pieza es muy honda necesitara de varios tamaños de moldes iguales todos, pero de variación en el fondo y por consiguiente necesitara de varias horneadas. En cada una de estas etapas se repetirá todo el proceso, comenzando con la fusión hasta llegar a la temperatura ambiente. Al caer el vidrio lo primero que toca es la parte central del molde, por eso solamente llevara pequeños agujeros alrededor de este centro hasta el borde para permitir la salida del aire y no quede atrapado entre el vidrio y la pared por que esto producíra deformaciones en la pieza. Todos estos procesos de las distintas técnicas del vidrio requieren de conocimientos básicos de la fusión y el manejo de los moldes en sus distintas etapas. El llamado "Pate de Verre" o "Pasta de Vidrio" es otra de las técnicas para el moldeo del vidrio, el cual se utiliza finamente molido y cuando llega a estado liquido tome la forma del molde. En el diseño final se debe considerar la refracción del color, ya que el vidrio proyecta técnicamente tres colores en sus diversos ángulos. El primer color es de una tonalidad clara, el reflejo que proyecta es un segundo tono y el tercer color es el que se observa mirando en un ángulo de 45 grados el vidrio. En el decorado se utiliza diversos óxidos metálicos que se funden en el vidrio, los colores verdes y aquas se logran con el oxido de hierro, los ámbar y marrones se producen mediante pequeñas cantidades de sulfatos de hierro, los azules de suaves tonos con el oxido de cobre y los intensos con oxido de cobalto en pequeñas cantidades. Los amatistas se logran con el óxido de manganeso y el blanco opaco con el óxido de estaño y carbonato de calcio en su formula. Con el oxido metálico del selenio se logran algunas tonalidades del rosa y en la gama de los rojos se consiguen con el oro. Los espectaculares tonos violáceos claros hasta el morado se consiguen con el oxido de níquel con formulas especiales que permitan no ensuciar el tono. La técnica con el molde es casi similar a la del doblado, pero a la inversa, es decir el vidrio dobla sin soporte alguno por su propio peso, pero en el aire solo la parte central es la que tiene el apoyo. La caída del vidrio implica generalmente una flexión sin cambio sensible en el espesor de la sección transversal de este, pero en esta técnica hay que tener especial control con la temperatura porque puede resultar que en sus bordes el vidrio se estire causando la desigualdad en el espesor y dando lugar a la tensión y pudiera producir que se raje en el horno, o se quiebre antes de que llegue a la temperatura ambiente. Mi experiencia personal me indica que es importante tomar notas del comportamiento y resultados del proceso desde las pruebas que se hacen en el horno hasta las observaciones que hagan por la mirilla, lo que incluye las variaciones de la temperatura en cada etapa como lo marca la thermocoupla desde el momento que empieza la fusión hasta que cae en el centro. Se deben observar las variaciones de los pigmentos y que la pieza de vidrio no tenga burbujas, pues eso es un indicador del exceso de temperatura causando que el vidrio hubiera llegado al punto de ebullición, razón por la cual es necesario conocer y dominar a la perfección el proceso en el horno. Esperando que esta información referencial acerca de las técnicas del tratamiento del vidrio sea de alguna utilidad he de aclarar que el aspecto técnico es en realidad más complejo. Sin embargo la constancia y la paciencia son factores esenciales para lograr las metas. La recompensa verdaderamente gratificante es la que se obtiene al extraer del horno las piezas terminadas. Indudablemente de nuestros errores y por esos incidentes muchas veces damos con los secretos de las técnicas en el tratamiento artístico del vidrio. El éxito es el conjunto reunido de todo el esfuerzo que realizamos en el trabajo que nos permite finalmente conseguirlo. |


